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Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma, por Ángel Pérez

Crítica 2026 por @kubrick_hates_thursdays 10 Oct 2026

Sinopsis:

Tras años de secuelas cutres y un fandom en declive, la franquicia slasher ‘Camp Miasma’ es puesta en manos de una joven y entusiasta directora para que la resucite. Pero cuando visita a la estrella de la película original, una actriz que ahora vive recluida y envuelta en misterio, las dos caen en una espiral de sangre, deseo, miedo y delirio.

Crítica:

Si dijéramos que ‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’ es la mejor cinta de terror del año, probablemente, estaríamos mintiendo por partida doble. En primer lugar porque ese honor podrían tenerlo otros títulos que, más allá de la tibia opinión que tengo sobre ellos, han convencido a la mayoría del público y a la crítica, de tal forma que se han convertido, temporalmente, en fenómenos populares que trascienden incluso el terreno cinematográfico. Sé que estáis pensando en ellos y sí, efectivamente, os estoy hablando de ‘Obsession’ y ‘Backrooms’. Y fundamentalmente, porque el último grito de Jane Shoembrun, que ya sorprendió a propios y a extraños con su anterior largometraje, ‘I Saw the TV Glow’, no es tan solo una mera película de terror.

‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’ no es un slasher convencional ni un simple ejercicio de nostalgia, que también, sino que es un libre, honesto y sincero canto de auto afirmación personal, además de un laberinto psicológico y metaficcional como hacía tiempo que no se veía en el cine de género. Y es que, a pesar de que utiliza los tropos del cine de terror de los años 80 – el campamento de verano, el asesino enmascarado, las víctimas adolescentes, la icónica figura de la «Final Girl» y el uso dosificado de la comedia negra – que nos retrotraen a la saga de ‘Viernes 13’, su directora los subvierte por completo para explorar cuestiones tan profundas como las misteriosas aguas del endemoniado lago en el que se esconde el supuesto villano y antagonista de la función.

La película funciona a varios niveles, que la alejan de los moldes tradicionales. Y toca decir aquí que, a pesar de que a su desenlace se arriba por un camino algo confuso y embarullado, todos se desarrollan con suma consistencia. La supervivencia física frente a un asesino despiadado es la excusa para dar paso a una historia que va en varias direcciones. La más obvia de todas concierne a su directora, Jane Shoembrun, que a través de uno de los personajes principales, se abre en canal ante la audiencia a la que le confiesa que el arte/cine es su vida, su íntima y única obsesión, su refugio y tabla de salvación y a sus dos protagonistas, una joven promesa en la dirección y última sensación del Festival de Sundance – alter ego de Shoembrun – que intenta levantar una franquicia de terror en horas bajas y a una veterana actriz, una suerte de Norma Desmon en fase crepuscular, que sobrevivió en la primera entrega de ‘Campamento Miasma’ y a la que le ofrecen sumarse a la enésima revitalización de la saga.

La cinta se apoya en el romance lésbico que surge entre ellas y utiliza la atmósfera psicosexual que construyen ambas para reivindicar lo queer y hablar del deseo reprimido, de aquello que nos prohibimos – aquí las golosinas, siempre tan presentes en pantalla, tienen mucho que decir a eso -, de la alienación, el miedo a la sexualidad y la búsqueda de identidad fuera de las normas establecidas.

A la par que ocurre todo eso ‘Campamento Miasma’ traza una delgada línea entre la realidad y la ficción que va difuminándose hasta el punto de confundir una cosa con la otra. La película, que desde sus magníficos créditos iniciales y su sanguinolento arranque lleva puesto el traje de «Cine dentro del Cine», se erige como un Caballo de Troya para la industria así cómo para los que consumimos sus productos de terror.
A Hollywood, le pone una pica en Flandes reprochándole sus malas artes, auspiciadas por la doble moral que emplea a la hora de parir proyectos, y su querencia por anteponer el rédito económico al arte y las ideas. Mientras que a los fans, les señala el modo equivocado que tienen a la hora de interpretar la violencia bruta de esas películas y de adueñarse de las narrativas de sus víctimas supervivientes.

Cruce de caminos que reúne al cine erótico más serio y adulto, a la Serie B más desprejuiciada y gamberra y a voces tan autorizadas y dispares en el género como las de Lynch, Hitchcok o Cronenberg,
‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’ es también un caramelo para cualquiera que guste de disfrutar de una buena dirección de arte. El que vemos aquí se trata de un cuidado y respetuoso trabajo que nos evoca a la ‘Mandy’ de Panos Cosmatos, que mezcla de maravilla lo orgánico con lo artificioso y que es clave para materializar la atmósfera surrealista, el juego meta y el guiño nostálgico que propone Shoembrun.

Conclusión:

Su pelicula es imperfecta pero única en su especie. Imagino que ese era el primer objetivo a cumplir con ella. Conformarse una identidad propia y distinguirse libremente respecto a los demás. Su ‘Campamento Miasma’ es una fantasía pero recordemos que éstas solo son liberadoras cuando conservamos el interruptor para volver a encender la luz. O dicho de otro modo, «si se vuelve demasiado real, siempre puedes apagarla».

Por último, sobra decir que Gillian Anderson en su papel de «Final Diva’ está deliciosamente irresistible y que su paseo triunfal junto a Hanna Einbinder que da vida al póster oficial de la película es uno de los momentum del año.

Título originalTeenage, sex and death on Camp Miasma
DirecciónJane Schoenbrun
Reparto principalHannah Einbinder, Gillian Anderson
PaísEEUU
Año2026
Duración (min)112 min
Fecha de estreno2026-11-20

7.5/10

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